CRÓNICAS 2012

CRUCERO FLUVIAL POR BÉLGICA Y PAÍSES BAJOS

Francisco Javier Fernández Lázaro

Amigo del Club de Viajes

Hartos de soportar los inhumanos recortes gubernamentales bajo el calor impuesto por un verano desalmado, cuarenta y cuatro animosos cruceristas, se lanzaron al descubrimiento y conquista de los fríos, húmedos, chocolateros y cerveceros  Países Bajos.

No prometía mucho el bus del primer transporte que, con el nombre de Nieto, no recordaba en nada al Ángel del mismo apellido, rey de la velocidad. Aun así, poco a poco, fue transportándolos por aquellas carreteras, hasta el lugar del inicio de la aventura.

No se sabe aun si fue por acierto de la Organización, fruto de la casualidad, o exigencia de un monopolio de hecho, pero se hizo la siguiente parte del viaje hacia la capital  atómica responsable de la cuota láctea, con la antigua compañía de bandera española Iberia, salvando así las escaseces de combustible, plagas y despresurizaciones rayanaireras.

Una vez instalada la banda en el transporte fluvial, se pasó revista a éste con especial atención al chigre, comedores y demás espacios comunes, resultando todos ellos de la calidad esperada.

Tras la presentación de la tripulación y la degustación de un cóctel se dio por finalizada la primera jornada.

El segundo día se inició con una visita a Bruselas. Se vieron El Atomium, herencia de la Expo 58, situado cerca del parque del Centenario y la Torre Japonesa y el Pabellón Chino, situados en el barrio de Laeken, procedentes también de exposiciones internacionales.

Más tarde, se visitó el centro histórico de la ciudad, en cuya Grand Place, además de las impresionantes casas de los gremios se levanta el no menos llamativo ayuntamiento, construido en distintas fases y con gran desfase arquitectónico. Cualquier intento de verlo simétrico es baldío.

Se observó en una de aquellas callejuelas la presencia de un crio vestido con ropa de Moldavia, meando dentro de una fuente. Se comentó que lo suele hacer en porreta y que atiende por el nombre de Manneken Pis (Menneke Pis en dialecto bruselense).

Hubo después excursiones opcionales a Malinas y Lovaina, además de paseos por distintas zonas de la capital. Con la cena y el inicio de la singladura hacia la capital de la moda y el diamante se dio por acabado el lunes.

Tras el paso de algunas esclusas, el despertar del martes se produjo en Amberes, Antwerpen para los amigos, ciudad que se visitó y recorrió durante todo el día. En ella se pudo ver en la Grote Markt, delante del ayuntamiento, la Fuente de Brabo, monumento dedicado al héroe local Silvio Brabo (si, las dos con “b”).

Cuenta su leyenda que los habitantes de la ciudad estaban aterrorizados por el comportamiento del gigante Druoon Antigoon que subía el IVA sin avisar y cobraba impuestos verdes a los barcos que remontaban el Escalda, cortándoles una mano a los capitanes que desobedecieran y arrojándola al rio.

Este valiente se enfrentó al gigante, le dio muerte, le cortó una mano y la arrojó al Escalda tal y como él hacía con las manos de los insumisos. De ese acto, dicen, procede el nombre flamenco de la ciudad: Ant = Mano, Werpen = Lanzar.

Se visitaron varias iglesias además de la Catedral de Nuestra Señora, donde se produjo un hecho insólito: después de contemplar en el interior varias pinturas de Peter Paul Rubens, al salir del templo, el pintor esperaba junto a la puerta a los aventureros.

También se visitaron museos como el Plantin-Moretus de la imprenta o el del chocolate. En el museo de la imprenta se habló de Biblias impresas por Gutenberg y otras cosas irreproducibles en este espacio, en el del chocolate se mostraban cosas más fáciles de recordar.

La mañana del miércoles les sorprendió en Gante, ciudad de nacimiento de aquel rey Carlos de España que fue quinto en Alemania. Sin tiempo para nada fueron trasladados a Brujas, ciudad preciosa con un casco histórico patrimonio de la humanidad.

Hasta la hora de la comida se dedicaron a recorrerla a pie en una visita conducida por un guía que narraba la historia, tanto de la capital de Flandes Occidental como de sus moradores, ya fueran Ilustres o simples mortales. Por la tarde, después de la comida celebrada en un restaurante local, acabaron la visita con un paseo en lancha por sus canales.

Hubo también posibilidades de visita a la fábrica de cerveza De Halve Maan (La Media Luna), única que queda de las más de treinta que hubo y que fabrica la cerveza Brugse Zot (Tonto de Brujas).

Al regreso de Brujas a Gante se encontraron con que el barco había sido abordado por corsarios, piratillas y piratonas que, si bien lo desordenaron todo, no impidieron que la cena estuviera preparada en tiempo y forma.

Esa noche se pudo visitar el Gante nocturno y el personal futbolero pudo ver en un par de bares de la ciudad un partido Madrid Barça que debía ser importante.

Amaneció el jueves y se dirigieron, unos más frescos que otros, a la conquista de Gante. Gante ya se dijo que fue la cuna Carlos I, no es de extrañar por tanto que en esa ciudad tuviéramos la visita de Doña Juana la Loca, a la que vemos en la foto acompañada de Jorge I de Grao.

Es también Gante prolija en edificios históricos como el Ayuntamiento, el Castillo de los Condes de Flandes, la Torre del Campanario, la Iglesia de San Nicolás o la Catedral de San Bavón; sin olvidarnos del Muelle de las Hierbas o de este Templo de la Cerveza.

Abandonaron Gante en autobús hacia Terneuzen, en cuyos muelles les esperaba el M.S. Swiss Crystal. Después de comer, pasaron la tarde a bordo entre pasatiempos y diversiones hasta llegar a Róterdam, cosa que ocurrió bien entrada la noche, lo que permitió disfrutar de unas vistas nocturnas impresionantes durante un paseo fluvial previo al atraque en la ciudad titular del puerto más grande de Europa.

Con posterioridad se pudo disfrutar de un paseo a pie hacia las casas cúbicas, unos edificios de viviendas de curiosa construcción, responsables de que su arquitecto no haya vuelto a encontrar trabajo desde su realización.

Poco más se vio de la ciudad de Europoort ya que a primera hora de la mañana del viernes se inició la navegación a la vez que una excursión opcional a La Haya y a Delf, ciudad esta última famosa por su porcelana y por el pintor Vermeer.

Cuando los que fueron a la excursión regresaron al barco que los esperaba cerca de Ámsterdam, reemprendieron todos juntos la marcha hacia la ciudad de los coffee shop, paraíso de las bicicletas, pesadilla de los peatones y puerto de destino de esta escapada.

Atracar en el centro y ver Ámsterdam tan de cerca tuvo sus pros y sus contras, enseguida empezaron la comparaciones… que si tanto viajar para ir a un sitio más pequeño que Gijón si sólo mides la tierra…, que si el barco ese de al lado es más bonito que éste, pero es todo plástico, así que el nuestro es mejor…, que si tantos millones de ciclistas, pero no era holandés El Tarangu..., que si no tienen ni idea de hacer ciudades porque ponen la estación central en el centro y con tren de alta velocidad, en lugar de sacarla de ahí y llevarla a una aldea como hacemos nosotros. En fin, la conclusión sacada fue que viviendo tan lejos de Asturias no podían estar muy civilizados.

Ya empezaban a dudar de la solidez de los motivos de la huida y a considerar el regreso como una opción viable. Salieron por la tarde en descubierta, guiados por un aborigen que atendía por Sergio de Politours, nunca se supo en qué parte de Holanda queda ese pueblo, quedaron más que horrorizados por los ataques de todo tipo de velocípedos en todas direcciones y de todas procedencias; podían caer hasta de los tejados.

También les mostró el guía unas casas construidas sobre pilotes, como muchas de Gijón, sólo que éstas estaban inclinadas que metían miedo. Más tarde pasaron al lado de la casa de Ana Frank, testimonio del horror nazi, para llegar por detrás del palacio real a la plaza Dam. Allí tras la foto de grupo con Vincent van Gogh se dispersaron y volvieron al barco para celebrar la cena naranja.

Continuaron con una exploración nocturna por los canales en un barquito, no les convenció mucho lo de las casas barco a algunos, otros se preguntaban en qué navegaban si vivían en barcos, a otros les encantó. A continuación el barquito se detuvo en el canal, al lado del barrio rojo y tras transitar por sus calles todos llegaron a la misma conclusión: “nunca habían visto nada igual” y los varones no entendían qué hacían aquellas mujeres en las vitrinas. No se supo tampoco nunca qué era lo que pensaba al respecto la única persona que prefirió esperar junto a la iglesia.

Decidieron continuar explorando y la mañana del sábado llevaron el sondeo hacia el norte. La guía de ese día les explicaba cómo se había ganado terreno al mar mediante polders. A alguno se le vio dibujando el perfil de Cabo Peñas y Bretaña….

En Zaandam vieron distintos molinos de viento en un paisaje sin comparación. Ahí estuvieron todos de acuerdo, si bien alguien hizo constar la ausencia total de montañas. Llamó también la atención el hecho de que la mayoría de los molinos que quedan en la zona estén atendidos por voluntarios sin sueldo. No se apuntó voluntario nadie.

Como curiosidad les contaron que es costumbre colgar en el exterior de la casa la bandera del país y la mochila cuando un hijo acaba la secundaria, así todo el mundo sabe quién ha aprobado.

Siguieron con el examen del territorio visitando una fábrica de queso, donde no se sabe de nadie que pudiera vencer la tentación de comprar desde quesos, cortadores y rayadores de queso, hasta chocolates, stroopweafels y demás golosinas. Visitaron también Edam y Volendam, dos pueblos guapísimos y regresaron al barco.

Tras una última salida a la ciudad el regreso para el cóctel, la cena de gala y la entrega de premios, se reunieron los principales integrantes de la Organización y teniendo en cuenta todos los fallos citados, que además llueve como aquí, que entre sus quesos no se cuenta el Cabrales, que la leche sale de las vacas como aquí y que eso de que las vacas frisonas son suyas habría que verlo, decidieron volverse al día siguiente.

Y aquí están todos otra vez, unos olvidándose en el trabajo de las vacaciones y otros olvidándose de las vacaciones y del trabajo.

 

Notas: